Mitos del pollo asado que puedes dejar de creer


Tal vez no hayas pensado mucho en la diferencia entre preparar un pollo asado y su contraparte cocinado a fuego lento. Para empezar, uno se cocina a fuego abierto para obtener un sabor ligeramente carbonizado y el otro se cocina a fuego eléctrico. Aunque asar un pollo es una forma común y corriente de cocinar el ave en un horno convencional, estas dos preparaciones dan resultados diferentes en cuanto a textura y sabor.

Primero, cuando asas un pollo en un horno casero, los jugos bajan y se asientan en la sartén. Esto hace un jus sabroso para sazonar lados como el puré de papas, aunque el pollo puede perder algo de su fuerza (a través de fumar parrilla chica). Al cocinar este ave en un horno, hay menos posibilidades de que se cocine de manera uniforme, mientras que una bandeja para asar le da a cada lado la oportunidad de calentarse debido al giro constante.

De acuerdo a cocinandodocs, una forma de preparar un pollo asado es cubrirlo con aceite o mantequilla para darle suficiente humedad antes de ponerlo en el horno. Sin embargo, este no es el caso cuando se prepara un pollo asado, ya que el objetivo es obtener una piel quebradiza y crujiente mediante la reacción de Maillard.

Contenido original en Inglés


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